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Full text of "La Ilustración Guatemalteca"

'"ii<iK; 







LA ILUSTRACIÓN GUATEMALTECA 



Juan P. Marks 



Exportador de Vinos 

JEREZ DE LA FRONTERA, ESPANA. 



Lüudon Hotise: W. H. MARKS & CO . 

(32 y O3 Mark Lañe, H. C. 



MARCAS DE VENTA: 

JKREZ 

Jkrkz pálido. Jhrez Oloroso. Jerez Fino. Jerez Raya. Jerez Amoroso. 

M Alf Z AZflX. X. A.S 

Manzanilla. Manzanilla Olorosa. Manzanilla Svpkkiok. 

AMOIITXLX,ADQS 

Amontillado Fino. Amontillado Superior. Amontillado Pasado. 

SBX.ECTOS 
Palo Cortado. Dos Cortados. Tres Cortados. India (Navegado) 

DVXCES 
Moscatel Fino. Moscatel Superior. Pedro Ximénkz. Pkdro Ximknkz Svi-krior. 

COGNAC 

Una * Dos * * Tutes * • • 

E8PECXAX.IOAOBS 

San Jorge (Raya gorda). Infanta (Amontillado). El Alguacil (Oloroso fino) 

Elixir Exquisito (Amontillado). Vino para Enfermos. 

Vino para Consagrar. Victoria Regina (Solera vieja). 

Pedro Ximénez (Viejiirimo). Non Plus Ultra. 

Los pedidos se harán á la casa de Jerez. 
• • Sf^os vinos se hallan dr venta en todo almacén de importancia. 



Ángel J. Espert, 



Aüvnt* 0«n«ral. • 



I 







-^íító|/v;Jís:;r_-- = 




Ia Ilustración dmNAUEíA 



f&% 







í0 



Voh. I. 



GUATEMAIvA, I DR FEBRERO DE 1897. 



No. 13. 



REVISTA QUINCENAL 

SÍCURRR, GUIROI.A & CÍA., Editores Propietarios 

Oficinas v Taixeres : 4a. Avenida Sur No. i. 



Suscripción : Un año en la República, pago adelantado.. ..$10.00 

" en el Exterior " " .... 12.00 

Número suelto 50 centavos. 

La Suscripción puede comenzar en cualquier época. 

Tudo pago precisamente adelantado. 



Correspondencia : Para todo lo relativo á la Redacción y Ad- 
ministración económica, dirigirse á los Editores, 

SlGUERE, GUIROLA & CÍA. 

Apartado de Correo No. 12. Guatemala, C. A. 

No se devuelven los originales que se nos remitan. 

(Estubios sobre " €1 fausto be (Boetí^e." 



MARGARITA. 

%i^ UIEN es Margarita ? Es la muchacha 
/]|||) del pueblo, inocente, candida, imprevi- 
^^ sora, que entrega honra y corazón al 
galán que la ha fascinado. 

Margarita, .sin quererlo, mata á su madra, 
administrándole brevaje ponzoñoso ; por ven- 
gar su honra, Valentín, su hermano, muere di 
diabólica estocada ;- y ella en su locura, ahoga 
á su propio hijo y lo arroja al río. 

¿ Es una infame criminal ? Nó, sino un án- 
gel que muere en el cadalso, reivindicando sus 
manchas con el dolor y el martirio. 

Aborrecerla no podemos. ¿ Debemos admi- 
rarla ? i Admirarla ! y por qué, si no ha he- 
cho más que sufrir y amar, es decir, hacer 
todo eso que debiera hacer el que tiene corazón ? 

Fausto la alucina, y la doncella iftmaculada 
se le ijnde. 



¿ Fueron las riquezas las que tal cosa ope- 
raron ? 

Margarita gusta de las joyas. F^ncuentra 
en .su armario una cajita que contiene algunas, 
depositadas allí misteriosamente ; y antes de 
averiguar su procedencia y de dar parte á su 
madre del hallazgo, se las prueba, goza mirán- 
dolas, se las pone, se contempla al esp;jo y 
sueña con el efecto que produciría entre sus 
compañeras .si fuese al baile adornada con ellas. 

Pero pronto se olvida de todo eso. 

Lo que más la alucina son las dulces pala- 
bras de su amante. "Ese hombre todo lo 
piensa y todo lo sabe. Yo tiemblo ante él y 
á todo digo sí ; " dice la pobre niña, en víspe- 
ras de su caída. 

No se explica ella quién sea Fausto. 

Sin duda, dice en su monólogo : "es de fa- 
milia distinguida .... si no, no hubiera sido tau 
atrevido." 

Fausto la aguarda á la puerta de la iglesia, 
y al salir, le ofrece el brazo y la llama hermosa 
señorita. Y la humilde doncella le contesta : 
" no soy .señorita ni hermosa," dándole ape- 
nas tiempo para que le dirija la palabra, pues 
con voz destemplada le dice : ' ' que no necesita 
de que nadie la acompañe." 

Cuando ha caído rendida de amores, recuer- 
da candidamente á su amante la vez primera 
en que se vieron ; le confiesa que desde ese 
momento comenzó á interesar.se en su favor, y 
sin embargo, .se reprocha el no haberUi tratado 
con más dureza, porque sólo de^)cn«atlo le da 
rubor y pena dS que la tomara por una mujer 
viciosa y de vida descompuesta. 

Sus pláticas no pueden .ser más sencillas. 



i 



194 



LA ILUSTRACIÓN GUATEMALTECA 



La niña es ignorante y él saljio, está enamo- 
rado y como pendiente de sus labios. 

El poeta no lo dice, pero se adivina que la 
música celestial de aquella voz produce en 
Fa\isto arrobadora impresión. 

Le l)es;í éste las manos y le cuenta al oído 
esas dulces tonterías que brotan del corazón 
en las horas de suprema ventura. Ella tími- 
damente lo deja hacer, pero se conoce que no 
está contenta de tener las manos callo.sas. Le 
refiere angelicalmente los secretos íntimos de 
su humilde hogar ; le cuenta que, además del 
barrido, tiene que atender á los otros oficios 
domésticos. Cuando murió su padre, la viuda 
cayó enferma, y ella tuvo que ocuparse de la 
crianza de su hermanita. Después de enume- 
rar los tiernos detalles de los cuidados prodi- 
gados, en que se revelan el fondo bondadoso y 
los instintos inocentes y precoces de la mater- 
nidad, termina con e.stas palabras: " .su cuna 
estaba cerca de mi cama y apenas se movía 
cuando me despertaba ya." 

Ante una mujer semejante, un hombre de co- 
razón habría caído de hinojos para adorar eter- 
namente al ángel del candor y de la inocencia. 

¡ Qué mayor dicha para el escéptico, para el 
desesperado, que acercarse á una criatura como 
esa j- poder endulzar sus penas con la miel de 
aquellos labios puros ! 

Haber agotado todos los placeres de la inteli- 
gencia y no cosechar más que dudas : haber vi- 
\'ido largos años como un asceta, con la soledad 
y el vacío al rededor, y de repente encontrar 
una mujer que pueda redimiros y levantaros 
de vuestro lecho de miseria, ¿ qué mejor opor- 
tunidad para creer que pueda exi.stir felicidad 
en el mundo ? 

Fausto tuvo la dicha de hallarla, pero en 
vez de salvarse por ella, se perdió y arrastró 
consigo en su caída á la |)obre Margarita. 

El ángel se hizo mujer, porque pérfido la se- 
dujo para abandonarla en seguida. 

Hizo que la inocente entreviese jKir un ins- 
tante el paraíso, y villana y criminalmente la 
sumergió en las más hondas profundidades á 
qjje puede desplomarse una mujer (jue ha per- 
dido la ffoUra.» 

La segunda parte de ese poAna de amor es 
una tragedia que desgarra el alma y hace bro- 
tar lágrimas de tierna compasión. 



V no es que el poeta .se esfuerce en recargar 
el colorido del cuadro, sino que uno piensa, al 
leer la relación de ese infortunio, en los pesa- 
res de tantas muchachas ignoradas, que gimen 
diariamente en el mundo, víctimas, como Mar- 
garita, de la infamia de seductores sin con- 
ciencia. 

Goethe no ha tenido ijue rebuscar el tipo de 
su bellísima creación. ¡ Cuántas jóvenes, como 
Margarita desgraciadas, habrá hoy mismo que 
acongojadas ]X)r su falta, sientan, después de 
larguísimas noches de insomnio, de.spedazado 
el corazón y aniquilado el espíritu ! 

¡ Cuántas que imploren al Cielo su protec- 
ción, al sentir en su seno los moviinientt)s del 
fruto de su culpa, y en el alma los desgarra- 
dores martirios de un arrepentimiento tardío ! 

Kl libro de Fau.sto debiera andar en manos 
de todos, porque además de ser una obra mo- 
numental en cuanto á la forma, es también 
mía gran fuente de enseiíaiizas, y por lo mis- 
mo, el prodigio literario del genio más fecundo 
del .siglo. 

Comparad las figuras principales de ese 
grandio.so poema, asimiláoslas, si p >déis, para 
contemplarlas allá en el fondo del espíritu, y 
hallaréis en ellas dos figuras eminentemente hu- 
manas, pero entre las cuales media un abismo. 

Fausto es un espíritu decepcionado, lleno de 
amarguras, cansado de la vida, enfermo de la 
enfermedad incurable del desencanto. 

\',\ amor lo hace volver en sí por un instante. 
Pero e.se sentimiento, en medio de tantas amar- 
guras que. le desgarran el corazón, es como una 
ráfaga de luz en una tempestad do sombras. 

X'erdad es que la ciencia le da claridad mor- 
tecina para sumergirse como un buzo entre sus 
dudas. ¿Pero qué logra con ello? i Ay ! lo 
que todos, en mayor ó menor e.scala logramos, 
á m?dida <|ue recorremos el (.amino de la vida 
y queremos descifrar los enigmas que nos ro- 
dean ; incertidumbres. 

Margarita, por el contrario, es una sencillí- 
sima ñifla de esas que tanto abundan en la 
tierra alemana, y que son modelos de ca.sti- 
dad, de ingenuidad y de credulidad. 

Les dirigís una mirada atrevida y las son- 
rojáis y hacéis que bajen el párpado ruboroso. 
Os acercíRs á ella.s ; les habláis de amores, y 
al instante, como por Uniue eléctrico, .s« tras- 




Skñükita .Maki;akita JIata 

(Kotosrnfía lie A. <;. vSilcavenaiin.) 



LA ILUSTRACÍON GUATEMALTECA 



195 



párenla su alma. Malicia, 110 la conocen. San- 
gre hay mucha en sus venas, p:ro las fibrillas 
narviosas que producen los santos y dulces es- 
tremecimientos del amor y del deseo, parece 
que en ellas no existiesen. 

Lográis fijar su mirada y aquellos ojos de 
un azul di cielo os hacen adivinar la profundi- 
dad da una alma en que puede anidarse una 
da esas pa.siones extáticas, sin quejas, sin lá- 
grimas, que encierra algo de una adoración 
panteística, magnética. 

No aguardéis palabras de fuego, besos ardien- 
t;s, raptos da loco entu.siasmo, embriagueces 
dil sentido. La (írcrsclten se os rendirá con la 
conciencia de su gran sacrificio que sólo el 
amor santifica, y, sacerdotiza de un nuevo 
culto, se entregará á él con toda la constancia 
y fe de quien para eso ha nacido. 

Cuando se encuentra una mujer semejante, 
no puede uno menos de preguntarse ¿ qué otra 
cosa pudiera desear un hombre para su felici- 
dad, después de las decepciones de la vida, tan 
amarga como ingrata ? 

Los años y los desengaños hacen del hombre 
una especie de bestia. Una bestia que no cree, 
que se ríe de todo con risa amarga 5^ pesada. 
La hiél tiende un velo sobre los ojos, y aparece 
el mundo al bilioso, pálido, moribundo, mi- 
serable. 

Cuando se ha llegado á ese estado, la tumba 
nos atrae como un seguro tranquilo. Reposar 
en su seno, hundirse en ella equivale á arrojar 
el fardo que pesa sobre los hombros con el 
peso del universo entero, gravitando sobre la 
miserable criatura. 

¿ Qué otro porvenir que la tumba para estas 
desgracias y estos dolores que nos afligen ? 

Fausto, en su célebre monólogo estereotipa 
el que todos hacemos en nuestros ratos de 

d ¡sesperación : ' ' No soy el fugitivo el 

desterrado, el monstruo sin objeto 3' sin reposo 
. . . .que como un torrente, mugiendo de roca 
en roca aspira eon furor al abi.smo ? " 

Diga el que lea si el pensamiento de Goethe, 
que arriba se ha citado, no es también el suyo, 
si no es el que ha tenido mil veces al sentir 
eso.s descalabros sin fin, esas mareas del espí- 
ritu, en que, por un momento en que la espe- 
ranza nos eleva hasta el cielo, setRimos des- 
pués Jos desplomos de la decepción en que 



caemos de la celeste altura, para elevarnos des- 
pués y volver á caer estropeados, desesperados, 
salvajes, feroces con una tempestad dentro de 
nosotros mismos, lanzando gritos interiores 
que causarían al mundo, en caso de oírlos, 
antes que conmisceración, espanto. 

Tales .son las figuras del a.sombroso poema 
que tantos comentadores ha tenido y que por 
lo profundo de la intención filosófica, por su 
vasto plan y por su misma obscuridad meta- 
física sólo puede tener uno que se le semeje : 
el poema del Dante. 

Ramón A. Salazar. 

$^uc5aItcnanao. 

f=iW lENE la ciudad de Quezaltenango mucho 
liy de peculiar y característico, que le da fiso- 
•j^ nomía propia, y la hace bajo muchos pun- 
tos de vista distinta de otras poblaciones im- 
portantes de la República. Su situación topo- 
gráfica, sus panoramas, su clima, la índole y 
carácter de sus habitantes, su desarrollo rapi- 
dísimo, el aspecto mismo de la población, sus 
recuerdos históricos y ese tinte poético y me- 
lancólico que la envuelve, le dan un sello de 
señorial distinción que atrae á propios y extra- 
ños y hace parar mientes á un espíritu obser- 
vador. 

Está la ciudad edificada en una rugosidad 
del delicioso valle que lleva su nombre, de 21 
millas de largo por 8 de ancho ; y desde que el 
viajero asoma por las empinadas crestas de las 
sierras, se presenta á su vista un cuadro lleno 
de maje.stad y encanto. Cierran el valle, por 
el Norte y los flancos de Oriente y Occidente, 
elevadas y oscuras cordilleras, y por el Sur el 
imponente volcán de Santa María, alto de 
12,000 pies, escondiendo su frente entre las 
nubes, y el vetusto "Cerro Quemado," gigan- 
tesco esqueleto de granito, ma.sa inmensa de 
lavas petrificadas, de cuyas grietas y alveo- 
los aun brota la vegetación y la vida. lín el 
centro de aquel valle se divisa Quezaltenana), 
la reina de los Altos, con su co§oii*<ft; monta- 
ñas, perdida eitlre las brumas, encajada en una 
depresión de las llanuras, como si fuera una joya 
engarzada en el mismo corazón de los Andes. 



196 



/../ ILUSTRACIÓN GUATEMALTECA 



Muy discutida ha sido la significaciim del 
nombre de Quezaltetiango en lengua Quiche, 
y la traducción que nos parece más aceptable es 
la que da nuestro arqueólogo, Don Manuel Gar- 
cía Elgueta, persona muy entendida en escabro- 
cidades etimológicas y lenguas indígenas. Se- 
gún el Sr. García Klgueta, Ouezultenango sig- 
nifica, en lengua quiche, muralla del Quetzal. 

El clima de Quezaltenango es frío, seco y sa- 
ludable. Situada la población á 7,608 pies in- 
gleses sobre el nivel del mar, tiene una tempe- 
ratura media anual de 1 5V centígrado, tempi- 
ratura que en los meses de riguroso invierno 
baja hasta cinco bajo cero. Un cielo azul, 
limpio y purísimo entolda el valle ; el aire que 
se respira, enrarecido por la altura está cargado 
de ozono, y saturado con las emanaciones de 
las vecinas montañas ; esto unido á la tempera- 
tura un tanto fría, sin estar sujeta á notables os- 
cilaciones termométricas, hacen, de e.sta región 
de los Altos, un lugar que recrea los .sentidos, 
\-igoriza el cuerpo y reanima el espíritu. Aquí 
se recobra la salud perdida, y se vive con esa 
\-ida de orgasmo perpetuo de las facultades, de 
excitación continua del organismo, fenómenos 
que en el orden social y económico se traducen 
por trabajo, actividad y ritiueza. 

El aspecto de la población vista en conjunto, 
desde alguna de las colinas que la rodean es 
muy pintoresco. Presenta mayor extensión 
que la que corresponde al número de habitantes 
{40,000 almas próximamente ), debido á la clase 
de construcción de las casas antiguas, casi todas 
de un solo piso, y con grandes patios. Pene- 
trando en el recinto de la ciudad, se encuentra 
un conjunto extraño de grandeza y jiequeflez. 
Casas modernas, de construcción y arquitec- 
tura soberbias, construidas en calles estrechas 
y tortuosas ; edificios públicos y particulares, 
con aspecto de verdaderos palacios al lado de 
casucas bajas y vetustas, y ese conjunto ex- 
traño, esa aparientia rara y pintoresca á la vez, 
es lo que le da nota peculiar y propia á la " Ciu- 
dad de los Diez " (Xelajúj ). 

Hacia la parte Sur de la ciudad .se encuentra 
la, colina llamada "La Pedrera," verdadera 
mina para ía población por la riqueza que en- 
cierra. Está toda la colina filmada por una 
excelente piedra de construcción, fácil de la- 
brarse, sólida y de un color gris muy claro, sal- 



])icado de puntos negros. Con cst; mat.'rial la 
mano del indígena de Quezaltenango levanta 
edificios .soberbios, notables por su mod^-rnis- 
mo y buen gusto arquitectónico. 

Descuella, como el primero de estos edificios, 
el Palacio Municipal, verdadera obra de arte, 
y .sin duda la primera en su gen ero en Centro- 
América. Es de orden com])ue.sto muy puro, 
con una fachada formada por diez esbeltas co- 
lumnas y dos cuerpos laterales, toda embelle- 
cida, así como los co.stados, con adornos arqui- 
tectónicos del mejor gusto, y tallados en la pie- 
dra por el cincel del indio. Admira á la par 
que entu.siasma, ver al inculto artista, grabando 
casi de un modo intuitivo, en el recio muro, 
en el capitel y en el piso los ra'^gos de su fan- 
tasía. 

Este palacio aún no está concluido, y en la 
parte terminada tiene el Municipio sus oficinas 
y su magnífico salón de sesiones, de cuarenta 
varas de largo. Allí están, también, instala- 
dos los Registros Civil y de la Propiedad Inmue- 
ble y la Biblioteca Nacional, compuesta de ocho 
mil volúmenes y con todas las comodidades 
para los lectores. Todo el i>i,so bajo lo tiene 
alquilado el comercio. 

Ivl Teatro Municipal es otro de los edificios 
que hermosean la ciudad. Edificado en el cen- 
tro de una amplia plazuela, presenta exterior é 
interiormente un aspecto sencillo y elegante. El 
luuetario con.sta de trescientas once lunetas muy 
cómodas, hay cuarenta y tres palcos en los dos 
pisos, una galería holgada con capacidad para 
ochocientas personas, y todas las dependencias 
necesarias en un edificio de esa clase. 

La Penitenciaría es otra construcción que 
llama la atención de quien visita la metrópoli 
alten.se. Situada en el centro de la ciudad, y 
a)n una arquitectura impropia á su objeto, más 
I)arece un edificio de recreo, ó dedicado á guar- 
dar algo menos tri.ste y aflictivo que á los des- 
graciados que han delinquido. 

En cuanto á templos, muy pt)co hay digno 
de ser visitado. Con excepción del de San 
Juan de Dios, bonita y limpia iglesia de orden 
jónico, y el interior del Calvario, las demás no 
merecen ni mencionarse. .Sinembargo, actual- 
mente se trabaja con empeño por una asocia- 
ción de pef sonas piadosas, para levantar en el 
lugar en que está la vieja parroquia del«Espí- 



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t • 



LA ILUSTRACIÓN GUATEMALTECA 



197 



ritu Santo, un templo que corresponda á la cul- 
tura y ornato di Quezaltenango, y creemos que 
dentro d¿ muy poco tiempo se dará principio á 
esos trabajos. 

El Cementerio de la ciudad encierra monu- 
mentos di arte, dignos di ser conocidos. La 
parte vieja dil Panteón es irregular, sin orden 
y sin gusto, psro la que se viene construyendo 
d; siete años á la fecha encierra varios mauso- 
leos di valor picuniario y arquitectónico, levan- 
tados por la pi:dad y el amor á tos que duer- 
men el sueño d; la paz eterna. Estos monu- 
mentos, casi todos de mármol, y que le quitan 
á la mansión di la muerte ese tono de lúgubre 
tristeza, para darle en cambio una nota de dulce 
mílaucolía, han sido construidos, en su mayor 
parti, por los arquitectos 5' constructores ita- 
lianos, Señores Bernasconi y Fumagalli. 

Al llegar á ese rincón del Cementerio, y con- 
templar teñidos con la luz moribunda de la 
tarde, los blancos mausoleos, adornados con 
sus estatuas de actitudes reposadas, las unas 
con el sello de infinito dolor en el semblante, 
las otras con la mirada dirigida al cielo, im- 
pregnada de esperanza suprema, el espíritu se 
conmueve y se recoje, para pensar en la gran- 
deza de la inmortalidad, y bendecir al arte que 
tan bien sabe interpretar en el mármol los do- 
lores, las luchas y las esperanzas de la huma- 
nidad . . . . ! 

La instrucción cada día se difunde más en 
Quezaltenango, aunque con algunas deficien- 
cias é impirfecciones. Para la enseñanza pro- 
fesional hay una escuela de Derecho y Nota- 
riado, y para la secundaria y normal hay dos 
institutos para alumnos de ambos sexos. El 
de varones está actualmente dirigido por el co- 
nocido y competente pedagogo, Don Carlos 
Velázqucz, y allí reciben enseñanza trescien- 
tos alumnos. En este establecimiento, que es 
muy grande, pero de construcción antigua y 
heterogénea, han empezado á educarse los jó- 
venes quezaltecos y de otros departamentos de 
los Altos, que hoy figuran en las ciencias, las 
letras y la política. 

El Instituto de Señoritas, á cargo de la se- 
ñorita Refugio de León, da enseñanza á dos- 
cientas educandas, y de allí han^alido ya va- 
rias señoritas con el diploma de Mae.stras de 
Instrucción Primaria. 



Existen, además, una Escuela de Artes y 
Oficios, con un número considerable de alum- 
nos y con talleres de varias profesiones, para 
hacer del hombre que allí se educa un artesano 
instruido ; una escuela nocturna de artesanos, 
y muchas escuelas primarias y elementales de 
ambos sexos. 

Además de los establecimientos de instruc- 
ción pública ya citados, existen varios colegios 
privados, siendo el primero en su clase el " Li- 
ceo Occidental," del inteligente pedagogo Don 
Gregorio Aguilar, con edificios para niñas y 
niños y donde reciben instrucción los hijos de 
las principales familias de la ciudad y otras 
poblaciones de Occidente. 

La caridad y la filantropía han sido siempre 
proverbiales entre los habitantes de Quezalte- 
nango, y para practicarla existen dos socieda- 
des de beneficencia, una de señoras y otra de 
caballeros, con suficientes recursos en sus cajas 
para dar pan y consuelo al menesteroso. 

El Hospital de San Juan de Dios, es. des- 
pués del general de la capital, el mejor de la 
República, por su amplitud, las condiciones de 
higiene en que se encuentra, los elementos de 
que dispone y que la ciencia moderna exige, 
para asistir á los que allí llegan buscando ali- 
vio á sus dolencias. Puede asilar cómoda- 
mente á doscientos ochenta enfermos y cuenta 
con una magnífica sala de operaciones, cons- 
truida bajo los preceptos de la más rigurosa 
asepsia, completo arsenal de instrumentos y 
aparatos quirúrgico.^, gabinete para estudios 
clínicos y bacteriológicos, biblioteca, anfiteatro 
anatómico, almacén y farmacia con provisión 
de medicamentos nuevos y apositos antisép- 
ticos, cocina y panadería amplias y aseadas, y 
cuantas dependencia.s se necesitan en un hos- 
pital, si no de primer orden, por lo menos tan 
bueno y arreglado como se necesita en una 
ciudad de la categoría de Quezaltenango. 

Está dividido en seis salas para los distintos 
servicios de Medicina y Cirugía, y el personal 
facultativo que lo atiende se compone de cinco 
médicos con sus correspondientes enfermeros 
y enfermeras, y doce hermanas de la caritkid. 
La dirección del establecimitnto» está, desde 
hace muchos Sños, á cargo de Don Francisco 
Aparicio, persona de reconocida honradez y 
filantropía que atiende con empeño la buena 



198 



LA llASTRAilON CUATEMAI.TECA 



marcha de el. Anexos al hospital hay una 
casa de salud para hombres y otra jiara seño- 
ras, con habitaciones cómodas y buen servicio. 

Ivxisten también un asilo de huérfanos y 
otro d; m?ndigos, y deiUro de breve tiempo 
se dará principio á la construcción de un hos- 
picio para niños, frente al hospital y en un 
extenso sitio. 

Toda la ciudad y muchos edificios públicos 
y particulares están alumbrados con luz eléc- 
trica, y haj- en la poblacióu doscientos cin- 
cuenta teléfonos para comunicaciones locales 
con la capital, pueblos y fincas de la costa y 
varias cabeceras de departamentos. Tanto el 
ser\-icio de alumbrado como el de teléfonos 
están muj- bien servidos, y quien ha introdu- 
cido esas mejoras en la ciudad es la respetable 
casa de Don Juan Aparicio. 

El comercio está actualmente muy desarro- 
llado en Quizaltinango, y á éste se debí, en 
parte, el ad;lanto, el lujo y la riqueza que 
cada día se acentúan más entre sus habitantes. 
El comercio al por menor está casi todo en 
manos de judíos y chinas, y el alto comercio 
está representado por casas fuertes y respeta- 
bles como la de los señores Ascoli, G. Meyer, 
Maegli & Gaegauf, J. Stahl, Laeisz, A.Zadik, 
Furrer y Hastedt, J. Martínez, \'izcaíno, etc. 

Como establecimiento de crédito y negocios 
bancarios, está el Banco de Occidente, y las 
sucursales de los bancos de Guatemala (con 
edificio propio). Agrícola Hipotecario é Inter- 
nacional. 

Cuatro caminos carreteros arrancan de la 
ciudad, para ponerla en comunicación con la 
capital y pueblos intermedios, los de la Costa 
Grande, fincas de la Costa Cuca y San Mar- 
cos. En el mes de enero próximo se dará 
principio á los trabajos de estudio de la linca 
ferroviaria que nos pondrá en comunicación 
con San Felipe, y cuando esa obra se termine, 
la de mayor trascendencia que hasta hoy se 
haya tratado de llevar á cabo para el adelanto 
y prosperidad de los Altos, estos pueblos feli- 
ces pr)r el impulso del progreso, darán á sus 
habitantes bienestar y riqueza y al nombre de 
la patria m^-or*)rillo. 

Los paseos públicos se reducctf al "Jardín de 
la Unión," que empieza á formarse c-n la plaza 
de armas, y que por ahora siJIo tiene de nota- 



ble un hermoso kiosco, construido por el c(.m- 
p.'teute ingeniero y arquitecto Don Juan L. 
Buerón : el "Jardín la Juventud," adornado 
con estatuas de bronce, y donde la banda mar- 
cial da sus conciertos en las noches de los jue- 
ves y domingos, y el boulevard " La Indepen- 
dincia," paseo propio para carruajes y bici- 
cletas y donde se celebra anualmente la ani- 
mada feria del 15 de septiembre. 

Inmediato á este pasto está el hipúdrumo 
recientemente construido, con un amplio y bo- 
nito salón de recreo, y puestos para los con- 
currentes á las carreras hípicas. 

El único monumento conmemorativo (|ue 
tiene Quezaltenango, ts el muy modesto eri- 
gido á los liéroís de los Altos, en la plazuela 
de San Nicolás, frente al cuartel de Artillería. 
Todo es de piedra, adornado con preciosos 
arabescos esculpidos á cincel, y termina en 
una columna coronada por una estatua en 
bronce que representa la Libertad. En los 
cuatro lados del monumento hay cuatro lápi- 
das de mármol blanco con los nombres d:? los 
héroes y mártires que murieron por defender 
las libertades de los Altos. Ese .sencillo mo- 
numento es el símbolo más elocuente de las 
de.sdichas de un pueblo que siempre batalló 
por la integridad de sus derechos, y la mas in- 
flexible página de la historia que recuerda las 
vejaciones é inju.sticias del odioso gobierno de 
Carrera sobre una población valiente y gene- 
rosa. La mayor parte de las víctimas de esos 
ultrajes, duermen allí el sueño apacible de la 
muerte, pero los muros que guardan sus ceni- 
zas venerandas, son ti grito de eterna protesta 
ili-l (K ri ihii lililí ulcado por los tiranos ! 

Eni;cón Moka. 

ori./.\i TiiNA.NGO, Diciembre de 1896. 

Hace dos siglos, en ¡os comienzos del 1694, 
la población de Londres y la de París eran 
exactamente iguales. 

Durante el siglo X\'III el crecimiento de 
la jK>blaci(in de Lonjires fué ra|)idísimo, mien- 
tras que el de París fué tan lento que en 178,-?, 
alcanzaba sólo la cifra de 7ck),ooo almas. Des- 
pués de la revolución comenzó su progreso en 
términos ^s«nibrosos; ptro no lo suficiente 
para constgnir igualarse olra vez ion la <.'ran 
ciudad británica. • 




Edikicio dk i,as Facixtadks i>k OcciDKNTii— Ql-e/.ai.tknano.o. 

(Fotugríifía de Teotloro G. Miltz.) 



LA ILUSTRACÍON GUATEMALTECA 



'99 



ía laaiina ^c ^Imatítlán y sus contornos. 

U N el presente número verán nuestros abo- 
íhII" nados algunas bellas vistas tomadas por 
^ el señor Valdeavellano, de una parte dé 
la playa de la laguna de Amatitlán, tan cono- 
cida de los guatemaltecos por haber sido du- 
rante varios siglos punto de cita veraniego de 
los habitantes de la antigua capital del reino, 
y los de la nueva ciudad de Guatemala. 

Se encuentra dicha laguna á seis leguas de 



complace en prestarles sus ropajes, con los que 
esa hada benigna, con sólo siete colores nos 
mantiene á los mortales en perpetuas vi.siones 
de panoramas á cuales más maravillosos. 

El que se contempla á orillas de la laguna 
es todo el de un paisaje suizo. Aquellas lade- 
ras que van empinándose perezo.samente hasta 
convertirse en montes, los recodos misteriosos 
en que las ninfas del lago han hecho sus vivien- 
das entre las grutas, los cabos y las bahías que 
se distinguen de?de lejos, todo está pidiendo á 




'^""^ .-.^^....n— .<■ 






El Rio Michatov.'í en Amatitlá.n — Fotografía de .\. G. Valdeavellano. 



esta capital, en dirección hacia el sur. 

La rodean unos montes que alguien ha cali- 
ficado de soberbios y eminentes. Y efectiva- 
mente lo son, á cualquiera hora del día que se 
les contemple. Sabido es que las montañas 
cambian de tonos y de matices á medida que 
acrecienta ó desmaya el día ; que quien los vio 
teñidos de esmeralda, risueños y alegres, como 
la esperanza, en la mañana, no los reconocería 
en la tarde, azulados, tranquilos, 'iSás siempre 
bellc*. Es que la luz, la eterna juguetona, se 



voz en cuello, villas, jardines, vaporcitos y gen- 
tes alegres que animen aquella región hoy de- 
sierta y solitaria. Por el lado de l'etapa, en 
otro tiempo zona cafetera riquí.sima, hay mías 
llanuras cultivadas con caña de azúcar, naran- 
jales que dan frutos hermo.sos de jugo dulcí- 
simo, bananos y plátanos de pa.sta tan aromá- 
tica y delicada que los í,'(W; ;j(í7,cts? los arre- 
balan para .■*borear!os con fruicción. pinas 
azucaradas, blancas y deleitosas. 

Tan fértil es la tierra jxír ese lado que las 



LA /J.rsrh'AChKX (,l \l l'EMAI. TECA 



semillas se convierten en ^k>cos ailos en árljoles 
majestuosos. 

Cuando se deseciuen algunos lugares fango- 
sos de la playa, cjue dan al lugar la reputación 
de mal sano, nada tendrá que envidiar á Mon- 
terrey ó á las orillas del lago Lemraann, pues 
de seguro no faltarán capitales ni gentes de 
buen gusto, dado el grado de cultura á que 
hemos llegado, que improvisen allí hoteles, 
balnearios, casas de recreo y otras construc- 
ciones de igual género. 



Muchas y largas horas he pasado allí al pie 
de los árboles copudos, poniendo mis .sentidos 
en co.sas que para otros serán insignificantes, 
pero que para mí constituyen una de las dichas 
de la exi.stencia, y que hacen que ame tanto 
este suelo americano que me vio nacer. 

He vi.sto celajes á cuales más distintos en 
las diferentes zonas del mundo á donde la 
suerte me ha arrojado. Jamás olvidaré una 
tarde <iue, navegando en el Báltico, camino de 
Dinani.Trca, contemplé una melancólica puesta 




llKll.i..\., i<i.l. ],Ai.ij DI. .V.M.iliri.A.s — l'uloKralía lie .\ ('.. \',il.lt,ivcll.in(i. 



La laguna tiene nueve millas de largo por 
tres de ancho. De ver es en las tardes tran- 
quilas, cuando el sol se va inclinando al oca.so, 
c()mo riela entre sus aguas dormidas y eml)ele- 
zadas ante el azul de los cielos, una inmen.sa 
faja de oro res])landeciente. A esa hora reina allí 
unj augusta calma, propia para el éxtasis (|ue 
buscan las ¡Ama* enamoradas de la naturale;ta, 
que tan bella es de contemplarse, íuando se está 
sólo y no hay nadie que os espíe y quizá haga 
mofa de vue.stros iransijortes de admiración. 



del sol. lira compailero mío de viaje un anti- 
llano, acostumbrado como yo á nuestro eterno 
y querido cielo azul del trópico, y á las tardes 
encantadas de esta zona de luz y de bellezas 
sin iguales. 

íbamos sentados á proa entre curiosos y an- 
gustiados, como si fuésemos camino del Tártaro. 

I-a inmen.sa bóveda del firmamento .semejaba 
una cúpula, tan negra y .soml)ría como la noche 
más ol)sciirS. l'na niebla pegajosa nos atería, 
>• hacía más confusos los oljjetos (jue ñor ro- 



í..¡ Í/.L'STR.ICÍON GUATEMALTIÍCA 



tl.-;iliaii. Los [icsLaiiures ik- arenques que pu- 
lulan en aquel mar, entonaban canciones tris- 
tas, caiL-iuiosas y extrañas, y en una lengua 
U isconodda para nuestros oídos. De cuando en 
cuando ss escuchaban á lo lejos ciertos gemidos 
prolongados, que parecían los de una mujer en 
pL'ua, y «[lie dsspués nos explicaron que los pro- 
ducían las boyas llamadas sirenas, de que están 
cuajadas aquellas costas para anunciar la pro- 
ximidad de la ti;rra y evitar los escollos á los 
navegantís. 

Allá en el poniente, círca dd horizonte, la 
cú]nila negra se cortaba repsutinaraente en bi- 
s-,-1, para dar lugar á una faja de amarillo pálido, 
en ciixo fondo agonizaba el sol. El steamey 
jadeante luchaba por medio de las aletas de su 
hélice con las aguas entumecidas. La melan- 
colía se había apoderado de nuestras almas. 

No cabía el consuelo de las estrellas que en 
nnestras regiones van apareciendo y saltando 
en los cielos, una á una, á medida que el sol 
va declinando ; no teníamos la compensación 
del arrebol, ni el de la nubécula incendiada al 
displomarse en la gran hoguera del crepiísculo, 
ni el de las colosales y fantásticas figuras que 
remedan las nubes por las tardes, j' que cuando 
niños nos complacemos en hallarles semejanzas 
con las cosas de la tierra, ó los seres monstruo- 
sos que nos pinta la leA'enda ó se forja la fan- 
tasía. 

No, aquel paisaje setentrional era mudo, 
triste, aflictivo para nosotros, pues nos hacía 
comprender que, si por la distancia nos encon- 
trábamos á millares de leguas de nuestra 
patria, por la naturaleza y sus fenómenos está- 
bamos como en un planeta distinto del que 
nos vio nacer. 

Y entonces, inclinando la frente sobra la ba- 
randa del buque y apoyándola .sobre mi mano 
helada, me di á soñar con mi bello sol ameri- 
cano, con aquellos celajes que á la misma hora 
ó algunos minutos después, contemplarían los 
míos desde las faldas del monte cercano á 
nuestra capital, unidos todos, al través de la 
distancia en la contemplación de lo bello, y 
saludando ellos, los seres queridos de mi cora- 
zón, la puesta del sol, que en América parece 
una apoteosis, y yo haciendo lo mismo en 
aquellas latitudes boreales en done'* el mismo 
fenón^eno parece un entierro de pobre. 



V bajando de los cielos á la tierra, ; cuan 
bsllos, queridos lectores, son los celajes que en 
el mes de diciembre se ven desde las orillas de 
la laguna de Amatitlán ! 

¡ Cuan delicio.sa una excursi(')n entre sus 
aguas, por las tardes de verano ! 

Solían en otros tiempos los amartelados to- 
mar algunos botts, como los que se ven en uno 
de nuestros grabados, y lanzarse en aguas aden- 
tro en muy buena compañía. 

V asi, en partidas alegres, bogaban boga- 
ban, cantando aires nacionales ó canciones de 
amor, que hacían más dulces y sentidas las 
notas de las flautas, guitarras y mandolinas 
con que se acompañaban aquellos trovadores 
de la onda. 

V así pasaban tardes felices de luces de amor 
y de deleites, hasta que pitesto el sol y entre 
las sombras del crepúsculo volvían á la playa, 
oreadas sus frentes con los perfumes de los 
azahares de los naranjos y limoneros que tam- 
bién á esa hora celebraban sus fiestas epita- 
lámicas. 

Hoy parece que se ha perdido algún tanto 
esa afición. 

Siuembargo, allí está la risueña laguna y 
sus encantadas playas convidándonos á la feli- 
cidad. Ramón A. Salazar. 

Guatemala, Knero de 1897. 

(lorrcsponbcncia. 

Skñor Don J. T. 

Si desea otro niimero se le remitirá, pero no 
nos diga mentiras pues á los cincuenta años 
es cosa fea. 

SeÑOR Don J. C. S. 

Las cotizaciones están tomadas á varios co- 
merciantes y comisionistas ; nos alegraríamos 

que el Banco á que alude .se pagaran más 

altas sus acciones para que V^X. cnri(iuccicra, 
pero tenga ■¡)aciencia. 



Señor Don A. R. T. 

Lo que Ud. pide es un reclamo político. 



nuestra mi.sion no es e.sa. 



Skñor Don JTT. O. 

Le remitimos el Diccionario, le sobran tres 
pesos. 



LA //.L'SVÁ'.ltyON CUATli.MAI.TECA 



1\ la patria. 



¿ Nunca p<Mlrá el pot- la 
Embriajíado de amor y de es|K.'ranza 
Dejar la mente inquieta 
Vagar por la risueña lontananza 
Del porvenir, en que la patria bella, 
Como en la noche esplendorosa estrella 
Rompiendo al fin el tenel)roso velo 
Derrame luz en el azul del cielo ? 

¿Siempre lia «le ser su canto 
Consa^ado á las brisas y á las flores, 
O con acerbo llanto 
Nos hablará del ])asajero encanto 
Que le dieron sus candidos amores ? 

¿Nunca }>odrá su lira 
Cantar la libertad y el heroísmo? 

¿Su pecho no suspira, 
Su mente no delira 
Con el fuego de ardiente patriotismo ? 

¡ Sí ! que el sensible corazón del vate 
Por todo 'o que es grande se conmueve, 

Y de entusiasmo generoso late 

Por lo que un sello de grandeza lleve ! 

Tú que diste á las aves dulce canto, 
Música blanda al trasparente río, 
Al fresco bosque misterioso encanto, 
Venlura al prado y á la flor rocío ; 
Tú, que diste á los mares ronco acento, 
A la nube arrebol y al cielo estrellas, 
Aromas á la brisa gemidora, 
Soplo encendido al huracán violento 

Y arrullos á la tórtola que llt)ra. 
Vierte luz en el alma que te implora. 
Alas presta á mi inquieto pensamiento. 
Presta á mi lira inspiración sonora : 
Quiero u*i canto que llene el Armamento, 
Para la patria á quien mi pecho adora ! 

América del Centro, patria mía. 
Paraíso gentil de mis amores, 
Cuan l>ella te soñó mi fantasía 
Con tus Ixxsques, tus fuentes y tus flores ; 
Tierra de bendición y <le poesía. 
Si hoy vibra ]>ara tí mi lira inquieta. 
RecilíC mis canciones de poeta ! 

i Tuyo es mi corazón, tuya es mi lira ! 
Yo be de ser tu cantor, que sólo tengo 
Las tiernas frases (jue tu amor me itispira 

Y que hoy humilde á consagrarte vengo.... 

Es sincera mi voz : de ello hago alarde ; 
No me halaga del grande el poflerío 
Ni el rigor de los déspotas me abruma 
Porque jamás el ]>cnsamiento mío 
A los tiranos se humilló colwirde. 
Nunca la adulación movió mi pluma. 
Que envilecer no quise mi poesía 

Y fCt^vo, con indómita fíereza, 
No inclino la cal>eza 

Sino ante Dios y ante la patria mía ! 

¿ Dó está la patria legendaria y íuerte 
Que uu día, cual tesoro, recibimos 



Jurando defenderla hasta la muerte? 

Ksa herencia preciosa ¿que la hicimos ? 

Ay ! rota y desgarrada 

Desde una noche de recuerdo triste, 
Por los genios del mal desiiedazada. 
Con fúnebre crespón, de luto viste. 

Así como después de la tormenta, 
Pasada ya la tempi-stail violenta, 
lírillante el sol y tlesi)ejado el cielo 
Con tristeza infinita v hondo duelo. 
Del mar en las orillas, nuestros ojos 

Ven las tablas flotar abandonadas 

Tristísimos des])ojos 

De la nave gentil ([Ue sucumbiera 

Kn la tormenta fiera 

Por las olas del mar arrebatadas ; 

Así también cuando la calma vino 

V cesaron del odio los rigores. 
Ya cansado el destino 

De agobiar á la patria en sus dolores, 

La vimos ¡ ay ! aparecer heritla 

Por la ambición y el crimen dividida. 

Patria infeliz ¿qué hiciste tu grandeza? 

¿Dó está tu poderío ? 

Alzas en vano la febril cabeza 

Kn tu horrible agonía; yerto frío 

Tu cuerpo yace y de tu antigua gloria 
Apenas quedan restos impotentes ; 
Que tus hij')s no guardan indolentes 
Ni el recuerdo brillante de tu historia. 

¿ De qué sirven la espléndida riqueza 
De tus campos feraces cultivados ; 
Tu cielo azul radiante de belleza, 
Los tesoros ingentes encerrados 
De tu suelo fecumlo en las entrañas, 
Tus l)osques seculares, 

V elevadas montañas, 

Lagos serenos y profundos mares ? 

¡Oh dolor ! j Oh vergüenza ! 

¿No te entristece tu pesar profundo ? 

Patria, patria! comienza 
A ser grande otra vez y «¡ue oiga el mundo 
Clamar tu nombre. Kl porvenir so.iriente 
Lauros apresta para ornar tu frente ! 

Álzate ya que por <livino rayo 
Kstás iluminada ; 

Sal de tu triste y lánguido desmavo ; 
Ve á recoijer tu enseña abandonada ; 
Deja, deja tus lágrimas de <lnelo. 
De sultana y señora 
Cíñele la diadema, eleva al cielo 
De tu mirada la brillante llama 

V volarás en alas de la fama ! 

América del Centro, tus dolores 
Acaben desde ahora ; 
Tus pueblos soln-ranos 
Olvidan sus rencores 

V la lucha no quieren entre hermanos! 
Atiende, pues, su voz atronadora : 

En lí,^ii patria, con los ojos fijos, 
¡UniíHi y Lil>ertad piden tus hijos! ! 

Josí-: Flambnco. 



^^«1 

'',.*¥'' 
^i. 



# 




•^ 





Sk:ñorita Emilia Ariza 

íHotoKrafía tle A. <i. \"aldeavelIaiio.) 



• • 



LA ILUSTRACIÓN GUATEMALTECA 



203 



Guatemala 110 tiene nada qué envidiar á 
otros países por la hermosura de sus mujeres 1 
para ponerlo de manifiesto publicamos en el 
número de hoy los retratos de las señoritas 
Margarita Mata y Emilia Ariza, que en unión 
de las señoritas Julia Novella, Mercedes Aran- 
da, Adela Lowenthal y otras, forman digno 
conjunto que ofrecer á la admiración de pro- 
pios y extraños. 

nota be la lílíministración. 



A aquellos subscriptores á los cuales se les 
haya vencido el primer semestre, se les suplica 
remitan el importe del segundo, caso que se 
dignen continuar de abonados ala publicación. 

(Sracias. 

Damos las gracias al Diario de Centro- 
América, á La Ilustracicín Artística y á otros 
colegas que se han dignado reproducir nues- 
tros artículos y grabados, y .se las daríamos 
más expresivas aun, si se hubieran acordado 
de citar el origen de ellas, cual ha hecho La 
República. 

literatos negociantes. 

A los que extrañan que un hombre de ne- 
gocios pueda ser escritor, será bueno recor- 
darles á Cháncer, padre de la poesía italiana, 
comerciante primero, .soldado después y por 
último inspector de aduanas ; á Raleigh, na- 
viero y exportador; á Mílton, almacenista á la 
par que gran poeta; á Franklin, librero editor; 
á Dante, droguero industrial ; á Thales, á pro- 
pósito del cual cita Montaigne la siguiente 
anécdota : "Se encontraba aquel gran hombre 
un día deshaciéndose en invectivas contra las 
personas que pasan panas para hacerse ricos ; 
alguien le respondió que imitaba al zorro, el 
cual halla malo lo que no puede obtener : él 
trabajó en la indu.stria y se hizo millonario. 

Voltaire decía que el verdadero espíritu de 
la literatura era el mismo que el de los nego- 
cios, porque la perfección del uno y del otro 
consistían en la fusión de la eifeggia y de la 



,^eberico ^^ernán^cr i£oronaí>o. 

Talento y virtud excepcional tiene este joven. 
Cobán, su ciudad natal, puede estar orgullosa 
de él. A la edad en que otros nifios sólo pien- 
san en jugar, ya merece ser tomado como mo- 
delo de .sus compañeros. Aplicado y bueno, 
todo junto, co.sa no comiín, mode.sto : sabe que 
conoce muchas cosas, pero que le faltan mu- 




prevision. 



A. Macías dki. Real. 



l-KnKRICO l'KUXANDK/ CORO.N A llO. 

chísimas más ]iara llegar al infinito de la 
ciencia. 

Kn el Colegio de Infantes que tan sabia- 
mente dirige el 1'. Rubio Pilona, ha demo.s- 
trado en el curso pasado, superioridad tal en 
las asignaturas y en la virtud, mereciendo por 
el primer concepto la calificación de sohrcMi- 
liiiitc y por el segundo la de óptimo. 

(Quiera la fortuna prodigarle sus favores, 
para que nunca se .separe del liello camino 
emprendido para honra de s|is ]»ffres y del 
centro donde »e educó. <|ue es uno de los más 
acreditados de la América Latina por su espe- 
cial organizaciiin. 



204 



/..-/ //.{■SfA'.ICUhV GUATEMAI.TI-.CA 



Hcsunicn Quincenal. 

Kl priiK'ipal acoiileciuiicnto ilc la ciuinofiia lia sido 
ti recoiiocer la República Mayor ile CciUro-Aiiiérica. 
por el Gobierno tle Gualeiiiala. 

Interesantes fueron las manifestaciones del Ministro 
Dr. Don Baltasar Kstupinián y hábiles las respuestas 
del General Reyna Barrios. 

He aquí algunas frases del primero : " Resumida en 
la Dieta nacida del pacto de .\niapala la solieranía 
transeúnte de los Estallos (|ue forman la nueva enti- 
<lad política, y nacida ésta al calor del ideal unioni.sta, 
el principal cuidado de aquélla es el de iniciar y e.stre- 
cliar las cordiales relaciones que delien existir entre 
los pueblos que pertenecieron á la antigua patria, pro- 
curando, por este medio pacífico y civilizador, forta- 
lecer los vínculos de familia entre los centro-ameri- 
canos, y acercar el día en que los cinco Kstados sean 
uno sólo en lo tocante á su representación exterior, 
base preliminar, y muy significativa, que ha de enca- 
minarlos á su fusión definitiva, y, como consecuencia, 
á su tranquilidad y engrandecimiento. 

Los señores Presidentes que concurrieron á la cele- 
bración ilel pacto de que emana la República Mayor, 
han deseado v desean el concurso valioso y eficaz de 
las Repúblicas de Guatemala y Costa-Rica ; y es opor- 
tuno afirmaren e.sta solemne ocasión, que ningún pro- 
pósito avieso, ni mira alguna personal, dio vida á 
dicho pacto, de lo cual es prueba concluyente el hecho 
de que dos de sus estipulaciones expresan aijuel deseo, 
V que, por lo mismo, cualquier día pueden incorpo- 
rarse á la imeva Confederación los países hernumos 
cuyo concurso se solicita." 

Siendo contestado en términos cordiales y afectuo- 
sos, que indican la conforniiilad con las ideas emitidas 
por el nuevo Ministro. 

O 

La luz pública ha visto un nuevo semanario titidado 
■' La Campaña," su fin es excitar á los ciudadanos á 
la lejana contienda electoral. 

Kl indiferentismo en esta materia es pimible y cita 
en apoyo ile su aserto las prescripciones de Licurgo, 
en las cuales se castigalwi á los espartanos <jue no se 
afilial>an á cualquiera de los partidos militantes. 

e 

Kn varios templos se han celebrado funciones en 
honor del Dulce Nombre de Jesús, siendo una de las 
más importantes la que tuvo lugar en el templo del 
Carmen, ya por el .sermón del señor Pbro. Torres, que 
fué notable como todos los suyos, ya por el número de 
niños que lucieron su primera commiión. 
O 

La parte norte de Guatemala se ha visto ¡>rivada de 
luz por espacio ile unas cuantas noches. "Quien ila 
• lúzala vidaJ' dice Víctor Hugo, de lo (|ue se deduce 
(jue la carenera ile^lla i)r(>porciona la nnierte. ¿ yuién 
ignora que las tinieblas s«)n c(')mpliArs ilel asesino y 
del ladrón? Cuánta res]><>n.sabilidad mural no alcanza 
á la Compañía eléctrica ]x>r faltar á sus compromisos. 



La Municipalidad ha creído, en su elevado criterio 
i|ue no la incumbe ocuparse ile la limpieza ile las 
calles, sino que cada vecino debe barrer su parte, por 
no ser asunto de interés público, apesar de hallarse 
muy relacionado con la higiene, l'ero en candiio con 
solícito afán, piensa comprar al por mayor víveres y 
vendei los á precio de " costo " en tiempo de la Expo- 
sición, por creer que su tarea es la <le procurar muni- 
ciones de boca á los vecinos. 

Hay quien opina tjue un certamen no significa un 
bloqueo, y que por tanto parece infundado exceso de 
paternal previsión. 

Continúan con .gran activiilad los trabajos de la Ex- 
posición, ya se están idtimando muchos detalles. 

El órgano del Comité, encomia la importancia <lel 
Certamen, pero es ocioso porciue á nadie se le ha ocu- 
rrido negarlo, lo único que se ha discutido es la ma- 
>'or ó menor oportuni<lad del mismo. 

Un pabellón especial se va á construir por cuenta 
del Clero, para exponer algunas de las riquezas artís- 
ticas que se encuentran en los templos. 

La Einpresa de Vapores "Pacific Mail," ha dupli- 
cado últimamente el precio del pasaje entre San Fran- 
cisco de California y Panamá. 

Quizá esta Compañía sea una de las que peor tienen 
establecido el servicio, ya por la informalidad del día 
de salida y llegada, ya por el " trato " dado á los pa- 
sajeros. Si á esto se añaile que sube la tarifa, será 
mejor adoptar cualquier medida extrema antes de 
embarcarse en sus vapores. Muchos hijos del país 
opinan se la quite la subvención. 

La situación económica deja que desear : los inte- 
ligentes en materias financieras dicen que el sólo 
hecho de haber emitido el último empréstito con un 
diez por ciento de rebaja, es decir, al noventa, dá á 
entender que se hizo preciso adoptar tal medida para 
tener la convicción de que fuese subscripto ; de otro 
lado, el hecho de haber enianado la petición directa- 
mente del señor Presidente, hace suponer ora la nece- 
sidad imperiosa del dinero, ora también que al no ser 
solicitado por el mismo jefe lie la Nación, el empréstito 
no se viera favorecido por los capitalistas, y cu ambos 
casos las deducciones (¡ue se sacan son pesimistas. 

Kn tanto que .se sigan pagando religiosamente los 
intereses y amortización de las deudas interna y ex- 
terna, como hoy ilía se hace, no tienen razón de ser 
ciertos temores y seguramente que aquellos ban<iueros 
no renuentes á abrir sus cajas, lo mismo lo hubieran 
hecho al noventa (jue al ochenta, pues un diez por 
cienti) más ó menos no es suficiente para crear con- 
fian7.a, caso de faltar. 

Giros no hay en absoluto, desde hace mucho tiempo. 
Los Bancos aseguran con gran formalidad, que pierden 
en tales oiwracionesá pesar del debido uso que. snjxmgo 
hacen del cable y de llevar el peticionario de la letra 
la plata, al tlj:^ (¡ue se lo calculan. 

.\. .Mací.\s di;i. Ri^m.. 




ICI.RSIA DK Sv\N JliAN DK DiOS. — QUKZALTENANGO. 

(l-otofirafln por Tt-odoro C. Miltz.) 



LA ILUSTRACIÓN GUATEMALTECA 

REXZISTA BURSMTIL-. 



Banco Internacional 

de Guatemala 

" Americano 

Agrícola Hipotecario. 
" de Occidente 

Colombiano 



NO. DE 
ACCIONES 



1,000 

2,500 

1,000 
2,CX1Q 
15,000 
1,687 



CAPITAL 
POR ACCIÓN 



$2,000 
1,000 
1,000 
4,000 
100 
1,000 



DESEMBOLSO 
POR ACCIÓN 



$1,400 

600 

600 

2,000 



l'LTIMO 
DIVIDENDO 



$250 



50 
165 



VENTA 
ÚLTIMA 



$5.«» 

1,500 
S50 

2,SoO 

185 

1.475 



Compañía del Muelle de San José..... 

" '• " Champerico 

Canteras Centro-Americana , , 

Palo (le Tinte , 

de Agencias 

la Nueva Industria 

de Construcciones del Administrador,., 

La Urbana... 

.A,iióiiima Nacional de Construccione.s.. 

La Unión Industrial 

% 

Ferrocarril Urbano , 

Cantón Barrios 

Agencia Marítima Nacional , 



6,000 

6,000 

260 

450 

5.000 

134 

1,000 

1,000 

600 

190 

400 

250 

2,200 



$ 100 

100 
1000 
1,000 

100 
1,000 
1,000 

500 

1,000 

1,000 

50 



$ 87 

33 
970 
400 

66 

1. 000 

250 

300 

40a 

1,000 

50 
350 

95 



í iRo 

200 
960 
300 
So 

1,600 
250 
400 
400 

1,000 
SO 
350 
'05 



VALORES DEL GOBIERNO 



DEUDA 
AMORTIZADA 



INTERÉS 

MENSUAL 



Bonos de los tres millones 

Deuda flotante 

Bonos del Ferrocarril del Norte .. 

Exposición 

Acatan 



$2,830,300 
1.283,700 
1,481,900 
1.450,000 
775,000 



$«.359. 800 
869,300 



552.000 
211,800 



1% 

1% 



VENTA 
ANTERIOR 



43 
S9 
95 



Londres 

París 

Hamburgo 

Kspaña 

Milán y Genova.. 

Kl Salvador 

Nueva York 

í?an Francisco ..., 

México 

Panamá ■ 



CORREO ANTERIOR 



90 DlAS 



125.00 
124.00 
119.00 



128.00 
1 27.00 
122.00 
92.00 
113.00 
5.00 
136.00 
136.00 
36.00 



CORREO ÚLTIMO 



90 dIaS i a VISTA 



132.00 
131.00 
126.00 



134-00 
133-00 
128.00 
126.00 
120.00 
5-00 
142.00 
143.00 
36.00 



VALOR DEL OKO 



VENTA 
ÚLTIMA 



$82 
106 
40 
S4 

9.^ 



MONEDA EXTRANJERA 



MOMBOA NACIONAL 



Libras Esterlinas ., 

Luises 

Onzas españolas 

Águilas 

Marcos (Piezas de 20) ., 
Liras.. 



|13.00 

10.00 
38.00 
25.00 
13.00 

10.00 



Un peso plata tiene 25 gramos ; su ley de aleación 
es 900 niilésinios y se cotiza á razón de 39^ peni • 
ques la onza. 



Nota —Estas cotizaciones .son el promedio de las habidas en la seguiuti quincena «U- Knero tic kS^;. 

[]^^ MAGIAS, Comisionista. Apartado No. 151. ^^^g 



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A los Artistas. 

Kl Comité Central de la Exposición Centro-.Ameri- 
cana lia dispuesto que las Medallas y Diplomas que 
servirán para premiar á los expositores, sean hechos 
por artistas residentes en la Kepública de Guatemala. 

Kn tal virtud se les excita para que presenten sus 
proyectos respectivos lo más pronto posible, pudiemlo 
adquirir tmlos los informes necesarios en la Oficina 
Central il[ Kos á tres <le la tarde. 

Guatemala, 8 de Knero de 1897. 




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